jueves, 18 de diciembre de 2008

El perfil de Jesús Catalá: Desea perderse en la ciudad y nadar en el mar

Por Ignacio A. Castillo

Vino por segunda vez tras conocer su nombramiento y pidió asomarse al mar. Jesús Catalá está seguro de que su episcopado en Málaga será fructífero y que sabrá conectar con los fieles. “Me siento un malagueño más desde el primer día”, aseguró ayer el nuevo obispo, que dice que está deseando perderse por la ciudad y nadar en el mar. “¿Alguien puede decirme una playa discreta y sin fotógrafos?”, preguntó a los periodistas.
Y es que es un obispo al que le gusta el deporte. De hecho, desde chico jugaba al fútbol hasta que tuvo una lesión. Ahora practica la natación y el ciclismo. “Me relaja y me sirve para meditar e incluso preparar mis homilías”, reconoció. Catalá procede de una familia de labradores y en su niñez trabajó en el huerta valenciana. Cuando fue ordenado sacerdote fue destinado a pequeñas parroquias valencianas. “Me encantaba el trabajo de la parroquia y dar clases en el instituto y siempre soñé con ser profesor universitario”.
Ha estudiado en cuatro universidades distintas: Valencia, Salamanca, y en Roma en la Salesiana y en la Gregoriana. “Pero, sin duda, mi gran universidad ha sido el Vaticano. Estar más de 10 años trabajando muy cerca del anterior Papa, Juan Pablo II, te da una visión global de la Iglesia, de la sociedad y del mundo. Ha sido una experiencia muy importante que ha marcado mi vida y mi ministerio”, aseveró. De hecho, no descartó que esta visión universal haya sido un factor determinante para que el Papa le nombrara obispo de una diócesis compleja y donde la labor ecuménica es fundamental.
El obispo destacó la importancia de los planes pastorales de la Iglesia de Málaga, a la que definió como “dinámica, evangelizadora y muy comprometida con los hombres y sus necesidades”.
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