domingo, 2 de marzo de 2008

2.800 metros cuadrados para llenarlos de vida en hermandad

Francisco Ruiz Furest fue, durante muchos años, párroco de San Lázaro y director espiritual de la cofradía del Rocío. A su muerte, y por iniciativa de la hermandad y de muchos vecinos de la Victoria, el Ayuntamiento puso su nombre a una calle del barrio. Ayer, la historia de la corporación nazarena y del clérigo volvieron a unirse, y esta vez para siempre. El Rocío inauguró y bendijo su nueva casa hermandad, un magno edificio de corte palaciego de casi 2.800 metros cuadrados construidos, que llenará de vida cofrade durante todo el año y desde donde efectuará su salida cada Martes Santo, empezando por esta inminente Semana Santa.
El constructor y cofrade del Rocío, Cristóbal Peñarroya, mayordomo de trono de la Virgen, ha sido determinante en la consecución de esta nueva obra, de ahí que la hermandad haya instalado un busto como agradecimiento en el recibidor de la casa hermandad. Asimismo, el salón de actos del edificio ha recibido el nombre de María Espíldora, esposa del empresario. Antonio Valero, hermano mayor de la Paloma, ha sido el arquitecto de las obras.
Numerosísimo público se dio cita ayer para asistir a la ceremonia. Actuó la banda de cornetas y tambores de Fusionadas, todo un clásico en la cruz guía corporativa cada Martes Santo. Posteriormente, el abogado Alberto Jiménez Herrera, llevó a cabo una emotiva presentación, antes de que el actual párroco de San Lázaro, Antonio Eloy Madueño, procediera a la bendición de las instalaciones.

Amplitud. La nueva casa hermandad destaca, sin duda, por la amplitud de sus dependencias, comenzando por el salón de tronos, en la planta baja, donde también se sitúa un oratorio, donde se expone la antigua imagen del Nazareno de los Pasos en el Monte Calvario, obra del valenciano Pío Mollar, retirado del culto en 1977.
En la primera planta se ubica el museo de enseres, así como las dependencias administrativas y en la segunda el salón de cabildos, el despacho del hermano mayor, la sala de la permanente, la secretaría general y el archivo. En la tercera planta se sitúa el salón de celebraciones y la albacería. Cuenta igualmente, con una gran terraza. La casa hermandad tiene accesos y baños adaptados para minusválidos.
Por la tarde, la cofradía celebró en su nueva sede la XXVII exaltación de la ofrenda floral ´Un clavel para el Rocío´, que corrió a cargo de Manuel Suárez Paneque. Previamente, la Banda Sinfónica Virgen de la Trinidad ofreció un concierto de marchas.

La Opinion de Málaga