Las inminentes obras que se acometerán en la parroquia de San Felipe obligarán a dos de las hermandades allí radicadas a dejar el templo durante unos meses. Así, las imágenes de la Cofradía de la Salutación está previsto que se marchen a la iglesia de la Aurora María y Divina Providencia, en la calle Andrés Pérez, donde está establecida la Hermandad de Viñeros, según dijo ayer a este periódico el hermano mayor de la Salutación, Antonio Trillo. La Archicofradía de la Sangre tiene pensado mudarse temporalmente al convento de las Mercedarias, en las inmediaciones de La Goleta, afirmó su hermano mayor, Antonio Iranzo.
Las obras en San Felipe se prevé que comiencen en abril o mayo próximos, por lo que antes de esas fechas las dos cofradías citadas deberán abandonar el templo. En cambio, permanecerán en él las imágenes de la Virgen de los Dolores en su Amparo y Misericordia (Santa Cruz) y la Dolorosa de Servitas. Ambas recibirán culto en la sacristía de San Felipe, indicaron fuentes consultadas por SUR.
«En el espacio que hay en la sacristía no caben todas las imágenes que tenemos, por eso hablamos con Viñeros, cofradía con la que mantenemos muy buenas relaciones, para que intercediese ante las monjas Dominicas, propietarias de la iglesia, para que autorizasen que nos fuésemos allí un tiempo. No ha habido ninguna pega y nos trasladaremos a ese templo», explicó Trillo. Por su parte, Iranzo dijo que tampoco cree que haya impedimentos para que la Sangre se instale provisionalmente en el convento de las Mercedarias.
Las obras que se realizarán en San Felipe consistirán en el arreglo del suelo para acabar con la humedad existente y en pintar la iglesia. Los trabajos durarán cuatro o cinco meses
Diario Sur